Proteger tu piel es de vital importancia a la hora de lograr un bronceado seguro y sin daños. En esta nota te damos algunos consejos para lograr un bronceado saludable.

Blanca o morena, fina o gruesa, frágil o resistente, cada piel es única y reacciona a su manera frente a los riesgos que la amenazan. Si bien el sol es un gran aliado de la salud, ya que su radiación activa la formación de vitamina D y eleva la tasa de calcio en la sangre, entre otras bondades, a la piel no la beneficia. El 80% del envejecimiento cutáneo que se manifiesta con arrugas, sequedad, manchas y hasta lesiones irreversibles como el cáncer de piel, está directamente relacionado con la exposición a los rayos solares. Por eso el uso de fotoprotector es tan necesario. Más aún con las nuevas disposiciones en materia de protección solar de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) que llegan como consecuencia que la capa de ozono está cada vez más debilitada y la gente más expuesta a las radiaciones. Ahora, en los envases de cada protector solar debe constar la Denominación de la Categoría de Protección (DCP), un rotulado contra la radiación UVB y UVA. Este requisito se basa en que las radiaciones que emite el sol tipo A penetran más profundamente que las B. Por eso dentro de las fórmulas debe haber como mínimo 1/3 de filtros anti UVA respecto de la protección total, o sea, un protector FPS 20 debe tener el 10% de la protección A. Además, se actualizó el Reglamento Técnico que establece los criterios para la clasificación del grado de protección solar (alta, media, baja); la resistencia al agua y los requisitos de rotulado.

Además de tener en cuenta el fotoprotector adecuado, es imprescindible que tomes los siguientes recaudos:
– El horario menos conveniente para tomar sol es de 11 a 16. Las zonas geográficas ubicadas cerca de la línea del Ecuador presentan rayos solares más intensos, dado que caen de forma más vertical.
– También influye la altitud. En las montañas, llegan más UV que en el llano. Por otra parte, hay materias reflectantes a los rayos UV como la nieve, la arena y el agua.
El sol puede causar daño en invierno, en verano e incluso en días nublados. Los especialistas recomiendan usar diariamente una loción facial con protección solar o directamente, protector solar en las zonas que están expuestas a los rayos.
Cada zona del cuerpo tiene sus propias características por lo que requieren filtros específicos. La piel de la cara sufre más las inclemencias del tiempo, sobre todo la piel del contorno de ojos y los labios, propensa a deshidratarse con extrema facilidad. Lo mismo ocurre con la piel de los senos y el escote. También es muy importante no olvidarse de los ojos. Los anteojos de sol con filtro solar UV son un buen recurso.
-Aunque se haya tomado sol con la debida protección, la piel puede presentar resecamiento y enrojecimiento. Por eso se debe aplicar algún producto específico para después del sol que aporte hidratación y evite el resecamiento.
– Para que tomar sol sea un beneficio y no una pérdida, las exposiciones deben ser progresivas, comenzando por 10 a 15 minutos el primer día.  Y hay que tratar de inculcar las conductas sanas desde la infancia, ya que el mayor porcentaje de daño solar se produce en los primeros 20 años de vida.

A la hora de tomar sol, elegí el protector solar adecuado para vos y seguí nuestras recomendaciones. Recordá que el bronceado extremo está fuera de moda.

Más información: www.eau-thermale-avene.com.ar

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