Aunque en algunas ocasiones puede permanecer hasta la edad adulta, la dermatitis atópica suele afectar a los bebés y prolongarse durante la infancia. Sus síntomas son muy molestos y muchos padres no saben cómo enfrentar el tema. En esta nota te explicamos cómo y por qué se manifiesta una piel atópica y cómo podemos aliviar sus incómodos síntomas.

Por Karina Bianco

La dermatitis atópica se caracteriza por una piel muy seca, irritable, con tendencia a descamarse y/o agrietarse lo que facilita las infecciones cutáneas. Estos síntomas pueden agravarse por diversos factores tales como el clima, el estrés, los cambios extremos de temperatura o el contacto con sustancias medioambientales.

Es una enfermedad frecuente, recidivante (esto significa que aparece cada cierto período de tiempo) y que, si bien puede impactar tanto a adultos como niños, estos últimos son los más afectados.

La médica dermatóloga Cristina Pascutto, asesora médica de Laboratorios Pierre Fabre, explica que “si bien es un trastorno crónico que no puede eliminarse del todo, sus síntomas pueden aliviarse controlando la piel seca y el cuidado de la misma para restablecer la barrera cutánea a través de la utilización de productos de higiene, emolientes adecuados y medicaciones  específicas -en los casos que fueran necesarias- indicadas por el médico dermatólogo para controlar el prurito, la inflamación y evitar infecciones. Si bien suele desaparecer en la pubertad un pequeño porcentaje la padece hasta después de los 25 años (del 2 al 5% de los casos se da en el sexo femenino) o aparecer después de los 40 años.

En estos casos es frecuente la asociación con alergias alimentarias, sensibilidad a los ácaros, el polvo y el incremento de la dermatitis por contacto”.

Si sufrís o alguien de tu familia tiene piel atópica, tené en cuenta estas recomendaciones básicas:

– Evitar ambientes muy calefaccionados y secos

– Evitar el uso de lana y fibras sintéticas en contacto directo con la piel, así como el abrigo excesivo

– Evitar el contacto de la piel con broches metálicos, etiquetas, gomas y plásticos

– Evitar los perfumes

– Evitar el contacto con polvo ambiental, mantener limpias las alfombras, peluches, aires acondicionados.

– Realizar baños cortos con agua tibia y productos de higiene sustitutos del jabón de pH neutro. Al finalizar secar la piel en forma suave y sin friccionar.

– Hidratar la piel es uno de los gestos imprescindibles utilizando productos específicos. Aplicar varias veces al día.

–  Evitar que alimentos que pueden ser irritantes como cítricos, tomate, picantes y queso de rallar tomen contacto con la piel para evitar el desarrollo de dermatitis en la cara.

Es importante la consulta al dermatólogo ya que el adecuado cuidado de la piel previene los brotes y mejora la calidad de vida.

Asesoró: Dra. Cristina Pascutto, dermatóloga y asesora médica de Laboratorios Pierre Fabre.

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