Gabriela Boccardo es licenciada en Ciencias Políticas pero decidió dejar su trabajo para dedicarse a las manualidades. Creativa y emprendedora a través de sus trabajos en fieltro logró hacerse un nombre en el mundo de la deco que hasta la llevó a escribir un libro y trabajar en la señal de cable Utilísima. En esta nueva etapa de su vida canalizó sus creaciones hacia el diseño de espacios verdes e interiores.

Por Karina Bianco

Contagia con su energía arrolladora, simpatía y creatividad. Su taller es un efervescente territorio de exploración artística y creación de objetos que atraviesan el mismo código: el uso de una amplia paleta de colores, experimentación de texturas y materia prima de calidad. Gabriela tiene 53 años, se licenció en Ciencias Políticas y trabajó para importantes empresas. Pero hace 17 años, cuando nació su hijo, decidió que ya había hecho lo que quería con la carrera que había elegido y comenzó con aquello que había sido un hobby toda su vida: las manualidades. “Realmente profesionalicé todo lo que me encantaba hacer – cuenta con un entusiasmo que contagia-Primero con la bijouterie; monté un taller que abasteció a grandes marcas en Argentina y en España. Utilicé todo lo que me había enseñado la empresa multinacional para la que trabajé y lo apliqué a las manualidades. Como es imposible que me interese por una sola rama del trabajo artesanal, incursioné en el fieltro en accesorios, y luego como pasión arrasadora con la que realicé todo tipo de cosas: decoración, cursos, un libro”.

Pero en los últimos años volviste animarte a más y ahora estás más abocada a la decoración y el paisajismo. ¿Cómo hacés para buscar nuevos rumbos todo el tiempo?

Me parece que mientras vas descubriendo lo que cada disciplina te da, te vas encontrando con otros saberes propios. De hecho, casi todas mis amigas de la etapa universitaria tuvieron espacios decorados con cosas que yo iba haciendo (cortinas, almohadones, lámparas) y plantas que iba multiplicando.

Pero lo que realmente me animó a dedicarme a profesionalizar estas habilidades fue haberme cruzado en la vida con una gran persona y un gran arquitecto, mi pareja Jorge Zatloukal. A través de sus visiones -a veces un poco faraónicas- siempre me desafió a bajarlas a la realidad y a seguir experimentando con nuevos materiales.

A partir de esto, aparecen nuevos clientes que me empujan a buscar nuevos materiales o técnicas para emplear.

¿De donde sacás la energía para cambiar?

Todavía no lo sé, pero me encanta ver cómo pasan los años y las cosas no se repiten. Creo que mi energía se renueva cada vez que cambio, y me potencia para ir a fondo hasta hacer todo lo que puedo en esa nueva actividad.

¿Es difícil dedicarse al diseño en nuestro país?

Diseñar no es el problema, sí conseguir los materiales y los proveedores para hacerlos realidad. Pero eso te desafía a buscar otros recursos.

¿Qué recomendarías a las mujeres que quieren comenzar con su propio proyecto?

¡Que no lo duden ni un minuto! El proyecto de hoy puede ir cambiando hasta que se adapte a lo que te guste, y no necesita ser una sola cosa.

Conocé sus creaciones a través de sus redes sociales: Facebook e Instagram.

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