Crear mandalas y meditar con ellos potencia la creatividad, expande la conciencia, y nos conecta con nuestro Ser. Además, permite que desarrollemos la auto-aceptación y la auto-observación de una manera natural e intuitiva. Nos centra, nos armoniza, nos hace sentir paz y  bienestar. Motivos sobran para introducirse en esta práctica que la artista Luna Portnoi conoce a la perfección. Mirá lo que nos contó.

Por Paz Berri.

Luna, ¿Cuál es el significado de los mandalas?
Mandala es una voz sánscrita que significa «círculo» y simboliza el origen de la vida. Se trata de una imagen circular que está almacenada en nuestro subconsciente. Entonces, pintar un mandala nos ayuda a dirigir todas las fuerzas dispersas de la mente y del alma hacia el centro de nuestro Yo.

¿Y eso qué beneficios tiene?
Los colores que elegimos por ejemplo, revelan información sobre nuestra personalidad y estado de ánimo, y son útiles para equilibrar las fuerzas exteriores e interiores de nuestra vida cotidiana y evitar el estrés. Los mandalas estimulan la imaginación creativa, y nos conectan con fuerzas curativas inmensas.

¿Qué es lo que más remarcás en tus clases de mandalas?
Yo siempre hago hincapié en que más allá de las cosas profundas que suceden cuando realizamos o meditamos sobre un mandala, también está el hecho de poder crear un espacio y un momento para conectar con una misma, para desconectar del ruido de afuera, y predisponerse a pasarla bien. Es muy importante tener un momento de juego y entretenimiento cada semana.

Sabemos que es una técnica que se recomienda mucho en chicos con pieles atópicas. ¿Por qué?
Yo desde muy chica tuve piel atópica, y realmente realizar actividades o ejercicios que te relajen la mente, que conecten con la creatividad y el centro de uno mismo, hacen muy bien para mejorar todas las condiciones físicas, espirituales, mentales y emocionales.

¿Cómo podemos hacer para crear nuestros propios mandalas?
La principal regla en la creación de un mandala es dejar fluir la imaginación, la creatividad, la energía, y actuar de forma libre e intuitiva, sin preconceptos. Buscar un significado racional puede truncar el valor esencial del mandala. El momento presente es el que cuenta, y no tanto lo que sepamos de colores y formas. Hay que dejar que los colores y las formas hablen a través de nosotros. El mandala es un reflejo de nuestro interior.

¿Por dónde empezamos?
Para hacer un mandala es muy fácil: hay que preparar de manera intuitiva los colores que se quieran usar, dibujar un círculo (se puede hacer con un plato sobre una hoja), y empezar a crear dentro de ese círculo sagrado lo que surja de nuestro interior, con una intención desde el corazón. Cualquier cosa que salga desde ahí va a ser un mandala.

Te pasamos un dato: Luna acaba de lanzar su segundo libro para colorear que se llama “La Magia de Luna” y es de V&R Editoras. Podés ver más en su Instagram https://www.instagram.com/lunaportnoi/ Se consigue en todas las librerías. ¡Contanos cuando tengas el tuyo!

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Un comentario en “El poder de los mandalas

  1. Mónica Parente

    Excelente nota. Coincido en que los mandalas, pueden relajarnos, ayudarnos a despejarnos …
    Llevaré adelante el consejo para realizar uno y veré el libro (desconocía el primero)

    Responder

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