En verano, nuestros hábitos alimenticios hacen un giro en relación a lo que veníamos consumiendo. Hablamos con la doctora Silvia Caminotti, del Staff Médico Figurella, y nos contó qué alimentos conviene sumar en la época de calor, cómo combinarlos, cuáles dejar de lado, y la importancia de estar bien hidratadas.

Por Paz Berri

Silvia, ¿Cómo modifica el verano nuestros hábitos alimenticios?

Para el verano, los alimentos recomendados son: cereales integrales, mijo, avena, trigo sarraceno, quínoa, arroz integral, algas en pequeñas cantidades, legumbres, semillas de sésamo, calabaza y girasol. Entre las verduras y frutas recomendamos: zanahoria, calabaza, cebolla, apio, zapallitos verdes, perejil, pepino, verduras de hoja como lechuga, achicoria, rúcula, tomate, limón, uva, alcachofas, espárragos y manzana. Además, los condimentos como cúrcuma, comino, canela, también son recomendables. Estos alimentos favorecen el drenaje y por lo tanto permiten que una esté más deshinchada. Lo ideal es que entre comidas se realice una colación fresca, que puede ser una fruta.

¿Cuáles son los alimentos que debemos incluir en la dieta y cuáles consumir menos?

Lo ideal es incorporar a diario  hortalizas frescas y frutas. Consumir carnes magras preferentemente las blancas como  pescado y pollo. No consumir embutidos y disminuir los alimentos a base de harinas refinadas que contribuyen a la retención de líquidos. Además, incluir la ingesta de líquido, tomar mucha agua, lo ideal son dos litros por día. Mantener una alimentación sana y balanceada es uno de los pilares fundamentales para lograr una buena figura y sentirnos bien.

¿Nos da alguna idea detox?

Para eliminar toxinas, podemos realizar un jugo con 3 zanahorias, ½ pepino, ½ remolacha y ½ limón. También aconsejamos empezar el día con media taza de agua tibia más el jugo de un limón recién exprimido en ayunas, siendo este un excelente depurador.

¿Por qué es tan importante que estemos bien hidratadas?

La cantidad de agua recomendada por día es de dos litros,  que son de ocho a 10 vasos a lo largo del día. El agua compone cerca del 85 por ciento de nuestro cuerpo, y es indispensable en los procesos de digestión, absorción, distribución de nutrientes, transporte y desecho de elementos tóxicos. Al beber las cantidades recomendables de agua, el hígado, los riñones, el sistema digestivo y el inmunológico cumplen muy bien sus funciones, las articulaciones se lubrican y la resistencia de los ligamentos mejora notablemente.

¿Qué tips podemos sumar para deshinchar la panza?

Algunos ya los dije más arriba, pero los vuelvo a mencionar. Lo ideal sería:

  • Disminuir las cantidades de pan, galletas y facturas: alimentos a base de harinas refinadas que contribuyen a la retención de líquidos.
  • Eliminar el consumo de azúcar, reemplazarlo por stevia o edulcorantes.
  • Consumir carnes magras preferentemente blancas como pescado y pollo. No consumir embutidos.
  • Incorporar a diario hortalizas y frutas, estas últimas con moderación por su contenido en azúcares. Las hortalizas crudas tienen mayor cantidad de fibra que las cocidas y  pueden causar mayor distensión abdominal.
  • Tomar mucha agua. Lo ideal son dos litros por día. Una buena costumbre es llevar siempre una botellita para ir tomando regularmente.
  • Excluir de la ingesta diaria el consumo de gaseosas y jugos, el gas produce distensión abdominal y contiene una alta cantidad de sodio que favorece a la retención de líquidos.

 ¿Qué buenos hábitos podemos sumar a nuestra rutina alimentaria este 2018?

Hay uno que es fundamental y que tiene que ver con realizar las cuatro comidas diarias, no saltear ninguna porque la siguiente será más abundante. Si se siente hambre entre comidas se puede optar por realizar alguna colación fresca, como por ejemplo: una fruta, el licuado de una fruta al agua, gelatina dietética o 1 yogurt descremado.

¿Estás lista para empezar?

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